Me recibe en su oficina del séptimo piso de la casa matriz de Corfo en la calle Moneda. Me enfrento a una persona cordial, cercana, entusiasta, muy sociable, de escasa arrogancia, que al poco conversar me confiesa está super entretenido y feliz trabajando en Corfo, a cargo de proyectos como Escritorio Empresa. Es el jefe directo de Guillermo Muñoz.
Este entusiasmo se funda, me dice, en lo mucho que se puede hacer desde una institución como Corfo, en que a veces con pequeños esfuerzos, se logran cosas tan potentes y trascendentes, como lo que se pretende lograr con Escritorio Empresa.
Por supuesto, no todo es panacea en esta misión de "modernizar" nuestro país, pues hay que luchar contra la burocracia, la mentalidad a veces sólidamente adherida a las directrices de leyes y procedimientos, que desde la mirada de innovadores natos como es él, Bitran y varios otros, es simplemente un dolor de cabeza. Por eso hoy se pelea en el congreso para incorporar en las leyes, la desmaterialización del documento, en vista y considerando de la digitalización entrante.
Consciente que este proyecto, Escritorio Empresa, es mucho más que un proyecto de software, un desafío de cambio cultural a lo ancho y largo de la institucionalidad del Estado.
Recuerda su pasada por la escuela de Ingeniería de la Chile, donde lo primero por lo que se pasaba era el Plan Común, que lo que en lo fundamental hacía, era emparejar la cancha; de ahí para adelante todos sabían mas o menos lo mismo y eso hacía mas fácil las cosas.
En el Estado haría falta haber contado con instituciones, municipalidades, donde la cancha estuviera más pareja. No lo está y hay casos donde la entrada se les puede hacer prácticamente imposible o muy costosa.
Me llama la atención sobre la diferencia de trabajar en el sector publico con el sector privado. Le sorprende la cantidad de abogados presentes en todas partes del sector público, en una disposición fiscalizadora, seria, incluso grave, de no vaya a ser que se inicie un sumario, entre a la palestra la Contraloría General de la República y alguno, no es que sea despedido .. vaya preso. Esto contrasta con la fluidez con que las cosas se pueden hacer en el sector privado.
Tiene muy claro que el foco de la mirada del proyecto Escritorio Empresa, está en el cliente final, que es el ciudadano, el emprendedor y el empresario, muy especialmente el pequeño y mediano. Consciente del tremendo desafío transformacional de este, por lo que coincide con el juicio que este sea quizás el proyecto innovador más importante de la historia de Chile.
Está encima del proyecto, con reuniones semanales de seguimiento junto al cliente, el Ministerio de Economía, con el que juntos deciden las transacciones que se irán abordando, viendo como salvan los obstáculos, como decía más culturales que tecnológicos, y como apurar el paso, pues las transacciones son del orden de las 900, lo que no es un número pequeño.

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