jueves, 22 de diciembre de 2016

Dolores del proyecto

Hablando con Pato Lagos me señala que la coordenada política aparece como un dolor.

Habla del intrincado relacionamiento con todas las partes implicadas en un trámite, que hoy empiezan a llamar producto, que intentan poner de acuerdo a través de mirarlo como un proceso industrial. Le digo que más que procesos, veo "mesas de diálogo", aderezadas de manera que los participantes creen vínculos ojala afectivos y puedan dialogar con franqueza y voluntad de construir la realidad mejorada que todos la verdad quieren, sino lo vemos como el futuro emergente que puja por hacerse realidad.

Como dolores, señala Pato, la gestión de compromisos y quizás más, la gestión de expectativas.

Para abordar un producto, comenzamos por hacernos la pregunta de quienes son los interlocutores que tengo que traer a la mesa, reunirme con ellos. No siempre le apuntamos a la primera. Identificar a los stakeholders ha sido un dolor.

Luego, coordinar reuniones, ha sido un dolor. A veces pueden una semana más adelante y eso es demora el proceso en forma lisa y llana. Con esto uno de los mayores dolores ha estado en el ámbito de la especificación, la definición del producto (trámite).

La productividad, es otro dolor.
Hemos ido madurando el proceso de producción. Lidiamos con la fijación de plazos y tener que cumplirlos.
Todavía es lento.

Pero quizás los mayores dolores han estado en el ámbito de la especificación, la definición del producto (trámite).

Y las emergentes y crecientes expectativas, es otro ámbito de gestión que tiene sus dolores.

David Pozo por su parte señala que aún no hay un punto de fuga común; aún no está bien definido el objetivo hacia donde vamos.

También ha habido problemas de clima; cosas habituales entre connacionales.

Para Iván del Río, los dolores son hartos. El primero que enumera es esta dificultad de cumplir los plazos. Siempre, siempre, están atrasados. Y ello genera un alto nivel de stress y de pasárselo dando explicaciones.
Segundo dolor, la plataforma no tiene la usabilidad que debiera tener. El sistema se diseñó por informáticos, para informáticos.
Faltó diseñar desde la experiencia del usuario.

Para Guillermo Muñoz, un dolor importante tiene que ver con las compras, las contrataciones, dificultadas por la burocracia y las rigideces del Estado.
Otro dolor, para Guillermo, es el optar por trabajar con múltiples proveedores, coordinando tanto humana como técnicamente, con sus ambientes de desarrollo.
Expectativas de los stakeholders fuera de lo factible, comprometiendo fechas imposibles. Quizás el dolor más difícil de gestionar.
Fallas en el diseño de la experiencia usuario.
Baja cultura de planificación, gestión de compromisos y riesgos en el equipo.
Celos institucionales. Fallas de coordinación producto de ello. Escasa capacidad política del equipo para lidiar con esto.
Otro dolor es la dificultad de gestionar equipos a honorarios.
La complejidad de coordinar tanto aspectos políticos como tecnológicos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario